martes, 2 de abril de 2013

El vegetarianismo como opción fundamental

Tras el parón de la Semana Santa, me animo a escribir un artículo por petición popular. Quizá no sea de los temas más importantes que quería tratar en el blog, pero habrá tiempo para todo. Allá vamos.

En agosto del 2011, tras muchos meses de consultas, lecturas e indecisiones, consideré que era el momento de dar el paso hacia el vegetarianismo. Si bien es verdad que en ese momento estaba del todo convencido de que era lo mejor, aún no conocía muchas de las causas que hoy me llevan a defender esta opción, y estoy seguro de que seguiré descubriendo otras nuevas.


Dentro del vegetarianismo, existe infinidad de "grados". Hay quien decide no tomar carnes rojas, quien elimina toda la carne pero no el pescado, quien no come ni carne ni pescado (ése es mi caso: ovolactovegetariano), quien retira también los huevos de su dieta, o también la leche, e incluso la miel, por ser productos de origen animal, y un largo etcétera. Considero que todas las opciones suponen un paso importante hacia adelante, y animo a cualquiera que esté interesado a probarlo.


Son múltiples las razones por las que di este paso, y ya que muchos me preguntan con cierta curiosidad por qué lo hice y no suelo tener la oportunidad de entrar en profundidad en la cuestión, las expongo en esta entrada.


En primer lugar, tomé esta decisión por salud. Creo que comer animales perjudica la salud por dos motivos: el primero, por las enfermedades que produce la carne en sí misma; el segundo, porque sustituye a los productos vegetales, que aportan nutrientes esenciales.

Por no extenderme demasiado, citaré algunas de las enfermedades asociadas al consumo de carne (fuente: www.vida-universal.es): 
- Diabetes y obesidad: por los ácidos grasos saturados, principalmente en las carnes rojas.
- Osteoporosis: por el exceso de fósforo.
- Cáncer colorectal: por el tiempo que tarda nuestro organismo en procesar la carne y por el nitrito de sodio presente en las carnes procesadas.
- Infecciones del intestino y enfermedades en articulaciones: por el ácido araquidónico.
- Infarto cardíaco: por el exceso de hierro. 
Además, los productos vegetales contienen numerosos nutrientes que no se encuentran (no todos) en productos animales. De esta forma, una dieta vegetariana permite la ingesta de todos los alimentos necesarios (ya no me pregunto: ¿y cómo voy a meter todas las cantidades recomendadas en un solo día?). Aquí presento una lista de los nutrientes básicos y los alimentos en los que se encuentran en una dieta ovolactovegetariana:



Macronutrientes

- Proteínas (para el crecimiento, formación de tejidos, etc.): leche, huevos, legumbres, frutos secos y cereales.
- Lípidos (fuente de energía, formación de tejidos, transporte de proteínas, etc.): aceite de oliva, frutos secos, legumbres y semillas de lino o chía.
- Carbohidratos (fuente de energía, regulación de grasas, etc.): cereales, hortalizas, frutas y legumbres.

Micronutrientes
- Vitaminas A (zanahorias, calabazas, espinacas, lechuga, tomates), B1 (frutos secos, cereales integrales, guisantes, naranjas, patatas), B2 (leche, espinacas, espárragos, cereales integrales), B3 (leche, huevos, cereales integrales, guisantes, cacahuetes), B6 (leche, huevos, nueces), B12 (leche, huevos y productos enriquecidos), C (cítricos, pimientos, espinacas, patatas, plátano, manzana, piña, melón), D (leche, huevos, margarina y la fuente natural: el Sol), E (soja, cacahuetes, cereales, espinacas, lechuga) y K (espinacas, lechuga, aceite de oliva, cereales integrales).
- Minerales y oligoelementos: calcio (leche, frutos secos, verduras de hoja verde y semillas de sésamo), fósforo (leche, huevos, legumbres) potasio (legumbres, fruta, cereales), hierro (legumbres, huevos, cereales, frutos secos, verduras de hoja verde), yodo (sal y algas), magnesio (legumbres, frutos secos, verduras de hoja verde) y sodio (sal).
Se trata de un resumen muy simple, pero orientativo.

La segunda razón por la que opté por el vegetarianismo es de carácter ético. En los países subdesarrollados apenas comen carne, ya que su producción tiene un coste muy elevado. Por esta razón, la carne se convierte en un alimento elitista e insostenible para toda la población mundial, y esto, desde mi moral cristiana, es tremendamente injusto. Tan sólo con los productos que se emplean para alimentar a los animales, se podría erradicar el hambre en el mundo.
Y relacionada con este tema se encuentra la cuestión del ecologismo. El estiércol producido por los animales de granja supone uno de los mayores contaminantes del mundo, y el consumo de agua para la cría del ganado es desorbitado (cada kg de carne requiere 15.000 litros de agua para su producción). Eso, añadido a la cantidad de productos químicos utilizados en la cría de animales, resulta nefasto para nuestro planeta, que no lo olvidemos, es el único que tenemos.


Consumo de carne mundial (en kg por persona y año). 2009.


Y la tercera razón fundamental para mí la he denominado "espiritual". Eso es algo muy personal, y está vinculado con la forma de relacionarme con el mundo que me rodea. Digámoslo así: el vegetarianismo, junto con otras actitudes como el pacifismo o el ecologismo, me ayudan a aceptar y valorar mi vida en este entorno, a afrontar cada día con ilusión y esperanza, a apreciar lo que me rodea y a acoger lo que me sucede. En fin, me hacen ser feliz. Como dijo Gandhi, "no comer carne constituye, sin la menor duda, una gran ayuda para la evolución y paz de nuestro espíritu".

Por supuesto, también existen numerosos argumentos en contra y, aunque yo no deseo imponer mi opción a nadie, quisiera aclarar brevemente cuatro de ellos.

El primero, "si todos fuésemos vegetarianos, muchos animales se extinguirían". Imagino que, inevitablemente, algunas especies no sobrevivirían sin la ayuda de las personas, como ya ocurre con otras muchas. Sin embargo, me parece más acorde con la evolución y moralmente más aceptable que la situación actual, en la que se explota a los animales, se les ceba artificialmente y se les mata con crueldad, sin darles la posibilidad de llevar a cabo ninguna otra tarea que la de satisfacer nuestros deseos.
El segundo, "¿de dónde sacan el hierro, la proteína y la vitamina B12 los vegeterianos?". Bien, ya ha quedado explicado en un párrafo anterior. El único nutriente que no se puede encontrar en los productos vegetales es la B12, por lo que los veganos la toman en forma de suplementos.
El tercero, "¿y no matas también a las plantas cuando te las comes?". En efecto, para obtener algunas verduras, se requiere arrancar toda la planta. No obstante, está demostrado que los animales padecen dolor físico y sufrimiento psicológico, mientras que esto no les ocurre a las plantas. Si así fuese, los vegetarianos nos encargaríamos de buscar los nutrientes en otros alimentos.
Y el último y más oído, "es que a mí me encanta comer carne". Fantástico, es muy respetable. Lo que puedes hacer es reducir tu consumo de carnes, especialmente las rojas, o comprar carne ecológica, que respeta el desarrollo natural de los animales.

Contenido de azúcar refinada en refrescos
Ahora bien, la mayoría de estos argumentos se desmontan si la opción vegetariana no se complementa con otros cambios en la dieta. Si reduces o eliminas el consumo de animales por salud y continúas atiborrándote de grasas saturadas (fritos, bollos...) y azúcares refinados (refrescos, dulces...) y abusando de productos químicos (medicamentos, pesticidas...), resulta bastante incoherente. Del mismo modo, si lo haces por cuestiones éticas y sigues comprando otros productos de origen animal (ropa de piel, perlas...) o en tiendas que contribuyen a la explotación laboral y económica de otras personas, pierde su sentido.
Apuesta por los productos ecológicos, sostenibles y de comercio justo.

Y ya para acabar este extenso artículo, me permito el lujo de dar algunos consejos a quienes se atrevan a comenzar una dieta vegetariana: no tengas miedo, ya que si decides dar el paso, serás consciente de que vas a mejorar en salud a todos los niveles; lleva una dieta variada, con productos que te gusten y te resulten agradables de preparar; aumenta el consumo de agua fuera de las comidas, al menos a dos litros diarios; y acompaña la dieta con ejercicio físico, alguna actividad que disfrutes.

Pirámide vegetariana - UVE
No es un argumento importante para mí, pero he encontrado una relación de vegetarianos famosos de la historia. Por si os interesa: Platón, Sócrates, Pitágoras, Sir Isaac Newton, Thomas Edison, Mark Twain, Albert Einstein, Leonardo Da Vinci, Charles Darwin, Albert Schweitzer, Ralph Waldo Emerson, Henry Ford, Mahatma Gandhi, William Wordsworth, George Bernard Shaw, Martin Luther King.


Espero haberte aportado algo. Gracias por tu tiempo.

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