Esta reflexión pretende cuestionar, a grandes pinceladas, el modelo educativo que rige las escuelas en la actualidad.
Para ello, parto de la siguiente cuestión: ¿La escuela trata
de amoldar la educación de acuerdo a las necesidades de los niños u ocurre
justamente al revés?
El modelo socio-económico imperante en nuestras sociedades no
se diferencia demasiado del que teníamos hace mil, cinco mil o diez mil años.
Se trata, al fin y al cabo, de la lucha por la supervivencia, aunque este
concepto ha evolucionado notablemente. Al igual que entonces sobrevivían los
más fuertes y los más inteligentes, hoy en día existe un grupo de personas privilegiadas
que pueden vivir plácidamente y disfrutar de unas comodidades que no están al
alcance de todos, sin necesidad de preocuparse por su manutención, su salud o
su vivienda.
Este grupo cuenta con escaso poder real ante la gran masa de
personas que se ven discriminadas por estos privilegios. Sin embargo, se vale
de otras artimañas para lograr mantener a la sociedad satisfecha y apaciguar su
sed de justicia. La más importante de ellas es la educación, ya que así podrán
instruir a los nuevos miembros de la sociedad para insertarse sumisamente en
este modelo de desigualdad sin suponer una amenaza para ellos.
Para conseguir este objetivo, es necesario que la educación responda
a una serie de características:
- Debe fomentar unos valores concretos que darán lugar a un modelo de ciudadano adecuado para el sistema. Estos valores son, entre otros, el esfuerzo, la competitividad, el interés propio y la ambición.
- Debe ofrecer una verdad absoluta de manera muy atractiva con el fin de que ningún educando pueda sentir la necesidad de buscar una alternativa al sistema. Esta verdad se concreta en un objetivo en la vida: tener éxito, triunfar (claro está, en relación a los demás).
- Debe ser elitista, es decir, ha de determinar unos parámetros para diferenciar a aquellos que se ajustan más al modelo deseado de los que suponen una carga para éste. Los primeros se insertarán a la sociedad de manera exitosa, mientras que los segundos encontrarán grandes dificultades para lograrlo y serán considerados responsables de su fracaso.
¿Qué es, pues, una buena educación? Lograr que la mayor
cantidad de niños atraviesen los estándares de calidad, que obtengan
herramientas y conocimientos que no les interesan, para superar barreras que
otros les imponen. ¿No era el objetivo de la educación lograr una buena calidad
de vida?
De esta forma, la educación se ha convertido en una tarea
tediosa para todos, especialmente para los niños y niñas, que ven sesgadas su
creatividad y sus ilusiones. Las motivaciones han dejado de ser internas de la
propia persona para convertirse en externas, establecidas por la sociedad. No
obstante, el aprendizaje profundo sólo puede estar fundado en el interés, la
voluntad, la curiosidad, y se origina más allá de las fronteras de la razón.
Aprender implica un profundo proceso en el que establecen relaciones entre la
persona y su entorno.
Con estas herramientas, se pretende que las personas se
conviertan en instrumentos del sistema, en lugar de ser su fin. La vida pasa a
ser una carrera de obstáculos en la que continuamente se ha de competir con los
otros para no quedarse al margen, para no salirse de la norma, y recibir
después la recompensa merecida.
Sin embargo, existen alternativas a este modelo, basadas no en la
competitividad, sino en la solidaridad. Estas alternativas deben favorecer el
desarrollo personal en libertad, en función de las cualidades y las necesidades
de cada uno, para formar una sociedad en la que todas las personas tengan
cabida y puedan aportar lo mejor de sí mismos.
Se debe alentar al descubrimiento de un estilo propio de
aprendizaje en el que se genere una autodisciplina interna que lleve al
individuo a colaborar y comprometerse activamente con su proceso. Para ello, se
necesita una escuela distinta, que reconozca muchas diferencias y facetas de la
cognición, ya que las personas tienen diversas potencialidades cognitivas y
distintos estilos de aprendizaje. Y es que, como dijo Neill, "la educación sin
libertad da por resultado una vida que no puede ser vivida plenamente".
Ésta es sólo una pequeña reflexión que no debe quedarse ahí. Es fundamental que seamos conscientes de lo que tenemos, y tengamos claro lo que queremos, y luchemos por ello.
Para terminar, os recomiendo dos materiales. El primero es el enlace a una película que explica muy bien el modelo educativo actual. Se titula "La educación prohibida": http://educacionprohibida.com/
El segundo es un libro de Paulo Freire (aunque muchas de sus obras servirían), titulado "La educación como práctica de la libertad. Aquí tenéis el enlace a su versión on-line: http://img28.xooimage.com/files/b/d/9/la-educaci-n-como...libertad-1ff07ed.pdf
Gracias. No te rindas.

Creo que tus palabras no pueden expresar mejor lo que hoy en día vivimos quienes queremos dedicarnos a la enseñanza en este sistema segregador y autoritario, el cual nos condena a someter a los niños y niñas a un sistema injusto en el que se les va a valorar y a clasificar en función de un número, que condicionará su futuro y su vida.
ResponderEliminarGracias por tus reflexiones. Mucho ánimo en esta nueva aventura.
Y si necesitas algo de formato y puedo ayudarte... ya sabes! :)